domingo, 22 de julio de 2018

CÓMO SUPERAR UNA ESTAFA

Nadie desea reconocer que ha sido víctima de una estafa. Esta clase de situaciones generan confusión, tristeza y decepción sobre aquello que “tal vez” pudo evitarse de haberse tomado más precauciones o la asesoría adecuada.

Pero, resulta aún peor cuando la persona que te estafa es alguien cercano. Entonces crece la culpa y el enojo. Es normal que los recuerdos positivos y experiencias vividas con esa persona, se entremezclen con la idea de que se han aprovechado de ti.




Un caso real

El caso de Iñaki es un caso de un periodista que tenía un socio, a quien le brindó apoyo, afecto y amistad, cuando todos le daban la espalda, no hubiera pensado ni por un momento en que perjudicaría su actuación no solo económicamente, sino a nivel personal.

La historia se resume en que trabajaron durante casi un año en un programa de radio y empezaron a generar suficiente dinero como para pagar gastos y vivir con comodidad. Pero, a medida que ingresaban más dinero, él más descuidaba su trabajo, viajaba y se relacionaba con personas que solo se le acercaban por interés.

De un momento a otro, no dudó en robar una fuerte suma de dinero que no le correspondía. Al notarlo, Iñaki le llamo la atención, pero, obviamente, a este le disgustó. Después de esto, cogió mucho más dinero y se alejó, dejando atrás esta acción serias consecuencias que casi acaban en una demanda.




¿Qué puedes hacer?

Si has pasado por una situación en la que te sentiste embaucado, solo me resta decirte que no debes culparte de nada, ¡esto no te ayudará a recuperar tu dinero, ni tu confianza! El dinero va y viene y lo que es tuyo por derecho, siempre retorna a ti multiplicado. ¡Eso me gusta creer!

También podría ayudarte “dimensionar tu pérdida” o lo que es igual, colocar en una balanza las cosas que tal vez hubieran podido sucederte a futuro si no hubiera ocurrido en este instante la estafa.

Las cosas materiales se recuperan, pero ¿qué hay de la ética de cada quién?

Y finalmente, cada experiencia “debe servir de aprendizaje”, después de esto estarás mucho más atento ante cualquier señal que te haga dudar de la honestidad de una persona o de un negocio. Por ejemplo, Iñaki entendió por qué otras personas le daban la espalda a este hombre.

Cuando hayas curado por completo la rabia y el temor, verás que son más las personas buenas dispuestas a ayudar, que las que ocultan segundas intenciones. Pero esto es algo que solo tú podrás entender y experimentar cuando estés preparado(a).

jueves, 12 de julio de 2018

EL PODER OSCURO DE LA VICTIMIZACIÓN

En un artículo anterior te coloqué al tanto respecto a lo que significa tener mentalidad de víctima. Y establecimos que básicamente quien emplea este recurso, busca “atención” por parte de quienes le rodean.
Pero, los psicólogos sabemos que quienes tienden a victimizarse, en el fondo buscan algo más. ¿Te interesa descubrirlo? Acompáñame en este interesante artículo que te dejará con la boca abierta.




Victimización y codependencia van de la mano
Si eres una persona que ha estado en contacto con compañeros de trabajo, familiares o incluso una pareja que suele lamentarse por lo horrible que resulta su vida, sabes de primera mano lo incómodo que es intentar convencerlos que están equivocados, y que vale la pena luchar para sacarle lo mejor a “la catástrofe que padecen”.
La verdad, es que primero te desgastarás tú antes de conseguir un cambio en la actitud de esa persona. ¿Por qué? Porque para quien asume el papel de víctima se convierte en una rutina natural manipular a otros para satisfacer sus necesidades.
Para ejemplificarlo de una mejor manera, podemos observar la dinámica manipuladora de un codependiente en una relación de pareja.
Tal y como ocurre cuando hay adicciones de por medio, o incluso enfermedades crónicas o discapacidades. El que se siente en aparente “desventaja” por necesitar del apoyo del otro, puede incluso exagerar sus problemas para que, en la pareja o familiar más abnegado, surjan sentimientos de culpa, comprensión y dolor constante.
Jugar a la víctima
Cuando una persona se siente “cómoda” en su papel de víctima, y en este punto hay que aclarar que dicho individuo jamás lo admitirá públicamente puesto que la imagen que desea darle al mundo es de sufrimiento, pero tras esa careta, se esconde una habilidosa persona que realmente disfruta de su capacidad para controlar la psiquis de otros. Desarrollará patrones de comportamiento para no perder a su presa pase lo que pase.
Estudios demuestran que la mentalidad de víctima se aprende y se desarrolla desde la infancia, a través de la observación de los mayores. En donde se puede crecer creyendo que quien está desamparado, recibe más atención, afecto, cuidados y mimos que quien aparenta valerse por sí mismo.
Además, también se han encontrado pautas que indican que quienes en su adultez viven desde la mentalidad de víctimas, en su niñez fueron abusados sexualmente, psicológicamente o avergonzados de una manera tan decisiva, que su autoestima se formó sobre bases erróneas.
No obstante, existen casos más complejos de victimización, que involucran trastornos mentales, como ocurre con la mitomanía, en donde la persona es capaz de asumir un comportamiento falso como algo naturalmente creíble, manipulando a todos a su paso.




¿Qué hacer si descubres que padeces de victimización?
Entendiendo que la mentalidad de víctima se aprende, entonces lo mejor por hacer será “desaprender”. Este proceso no es sencillo, amerita tiempo y fuerza de voluntad.
Requerirás apoyo profesional para descubrir de dónde provienen tus traumas, y establecer las sensaciones de satisfacción que te genera conseguir toda la atención de protección y comodidad que te brindan tus conductas de víctima en la actualidad. 
Lo mejor es acudir con un psicólogo, quien se encargará de enfocar tu comportamiento hacia una nueva realidad mucho más sana y aceptable socialmente. ¡En Mi Psicólogo Barakaldo encontrarás al profesional que puede ayudarte!
Ahora ya lo sabes, además de atención, una persona que se victimiza, lo hace porque necesita controlar a la persona con la que ha generado una simbiosis de codependencia.
¿Tienes alguna pregunta sobre el tema? Escríbeme, con gusto te responderé.

lunes, 2 de julio de 2018

8 COSAS QUE SIEMPRE DEBES RECORDAR

El ritmo acelerado de la vida nos hace olvidar que ciertas cosas son totalmente imprescindibles para disfrutar de nuestra existencia.
Algunas culturas han comprendido que ciertos pensamientos, son necesarios para deleitarse con las relaciones interpersonales, y en general, poder alegrarse con cada pequeña o gran situación que experimentamos.
¿Has notado que a veces te regocijas con la risa de un niño, el canto de un ave, el aroma de una flor, y en otras ocasiones, todo pareciera ser “insignificante”? Esto ocurre porque el alma y el cuerpo no están separados, y aunque el concepto de alma es algo complejo, se cree que conforma la esencia propia de cada individuo, y que de ella depende el poder apreciar lo más sublime que nos rodea.
Los puntos que leerás en este artículo, son los mensajes que emplea tu “alma” para comunicarse contigo. Así que continúa leyendo.


1- Este es tu lugar
A veces nos sentimos fuera de lugar, cómo que no perteneciéramos a un trabajo, familia o círculo social, pero recuerda que nada es casual, y siempre hay una lección que debemos aprender.
Intenta mirar a tu alrededor y respirar profundo. El universo te quiere enseñar una valiosa lección que tal vez no quieres conocer.
2- La vida es tan solo un instante
Todo es pasajero, incluso la vida misma es tan breve que no vale la pena sufrir innecesariamente por ninguna situación que probablemente en un par de días sea totalmente insignificante.
Cuando se te presenten instantes de dicha, ¡vívelos al máximo! Y cuando debas llorar hazlo, pero sin aferrarte a los malos momentos, lugares, ni personas, porque lo quieras o no ¡todo es momentáneo!
3- La felicidad depende de ti
Dejar tu suerte en manos de terceros, ¡es una completa irresponsabilidad!
Comprende que la compasión, amor, respeto, y voluntad para seguir hacia adelante, reposan en tu interior. Escucha a tu voz interior, ¡y sonríele más a la vida!
4- Quiérete
Darse esa “palmadita de aprobación” para recordarte que todo estarán bien es señal de una alta autoestima.
Aprende a quererte, no por lo que los demás digan de ti, ni mucho menos por lo que posees, sino desarrollando un concepto positivo de ti mismo. Así erradicarás los problemas y prejuicios, y podrás brillar con luz propia.
5- La vida es ahora
El tiempo no es más que una invención del hombre, no posees la certeza de estar vivo mañana, por lo que te queda tan solo una opción inteligente: “¡Disfrutar el hoy, y vívelo al máximo!”
No sigas aferrado al ayer, mejor piensa en todas las opciones que ofrece el ahora.
6- Enfrenta tus miedos
Lo que no enfrentas, acaba persiguiéndote, y arruinando parte de tu existencia. Reconocer y encarar tus miedos, es un signo de madurez y auto-respeto.


7- No seas controlador
Cada quien posee una forma de pensar y actuar. En lugar de controlar todo y a todos, aprende a delegar funciones. Deja que cada persona demuestre sus propias capacidades, y aprende de ellas.
8- Ayuda a otros
Es una suerte poder estar en la posición de dar, en lugar de necesitar ayuda de otros. Siempre que puedas, bríndales tu apoyo a quienes te rodean. Incluso empieza a brindar palabras de aliento a quienes la requieran en un instante de desesperación.
Esta acción puede marcar la diferencia en la vida de alguien en problemas, y además te dejará una sensación de plenitud, y tranquilidad inigualable.
Como puedes notar, tu alma está allí para que tu paso por el mundo valga la pena, y consigas ver lo positivo aun en las peores circunstancias que se te presentan.
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