domingo, 31 de marzo de 2019

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LA MELANCOLÍA?

Comúnmente asociamos la tristeza con la melancolía. Es por ello que es posible aseverar que todos nos hemos sentido melancólicos en algún momento de nuestras vidas.

Podemos decir que es un sentimiento ambivalente, debido a que nos hace recordar algo que en algún momento de la vida existió. Esto quiere decir que por un lado recordar el pasado nos llena de placer, pero, por otro lado, sufrimos por lo que hemos perdido.





Las personas melancólicas tienen un sistema nervioso más sensible, debido a la base nerviosa y hereditaria del temperamento. Los individuos con melancolía suelen tener las siguientes características:


- Les gusta ser perfeccionistas.

- Demuestran un alto grado de sensibilidad emocional.

- Poseen una enorme capacidad para concentrarse.

- Son muy analíticos.

- No les agradan los cambios.

- Sus estados emocionales cambian bruscamente.

- Son introvertidos.


Debido a las características del temperamento melancólico, es probable que en algunos casos puedan llegar a sufrir de distimia, este es un trastorno que se identifica por la falta de energía, dificultad para concentrarse, así como para la toma de decisiones, baja autoestima y sentimientos de desesperanza.


Quienes padecen distimia experimentan un estado de ánimo melancólico, es decir, no pierde la capacidad de sentir placer y disfrutar su día a día.


¿Cómo saber si es melancolía?


Como seres humanos podemos llegar a sentirnos decepcionados, nostálgicos, desanimados y abatidos, pero ello no significa que estemos pasando por un estado patológico porque todas las citadas son experiencias afectivas normales. El inconveniente surge cuando aparecen otros síntomas y la duración de alguno de esos estados es demasiado prolongada.


Si nuestros pensamientos se mantienen en el pasado, es porque nuestra realidad no nos está satisfaciendo, por eso intentamos encontrar en nuestra mente viejos lugares felices y también recordamos viejas compañías con quienes disfrutamos muchos buenos momentos.


Detrás de la melancolía se esconde la creencia de que cualquiera de nuestros momentos pasados es mejor a nuestra vida actual. Por lo tanto, la capacidad de apreciar el ahora y de aceptar la continua evolución de todas las etapas de la vida se nos distorsiona totalmente.




Ventajas de la melancolía


- Mejora nuestra memoria.

- Estimula nuestra creatividad.

- Permite que seamos más creativos.


¿La melancolía puede llegar a ser peligrosa para nuestras vidas?


Puede llegar a serlo cuando le abrimos las puertas a la depresión y a la insatisfacción, como lo mencionamos anteriormente, ello sucede cuando le permitimos a la melancolía perdurar por demasiado tiempo en nuestro presente. No debemos vivir en el pasado, debemos aprender a dejar ir las cosas, momentos y personas para poder pensar en las maravillosas cosas que nos deparará nuestro futuro.


En resumen, el experimentar la melancolía nos permite luchar contra el tiempo por decirlo de alguna manera, al recordar lugares y personas significativas nuestro cerebro se encarga de activar recuerdos positivos que nos motivan a seguir adelante. Por todo ello, la melancolía no es un sentimiento negativo.

viernes, 8 de marzo de 2019

LAS CUENTAS PENDIENTES DE LA CONTABILIDAD EMOCIONAL

Sabes que las empresas, para ser exitosas deben llevar un excelente registro contable en el que aparezcan reflejados tanto los ingresos como los egresos (gastos). Pues bien, te sorprenderá saber que los seres humanos también llevamos una contabilidad, sólo que ésta no tiene que ver con dinero sino con nuestras emociones y acciones. Eso es lo que conocemos como “Contabilidad Emocional”.

La contabilidad emocional es simplemente la forma en cómo evaluamos nuestras relaciones con los demás. Esto lo hacemos mentalmente, sin llevar anotaciones físicas, pero con una exactitud increíble.

De la misma manera que en una empresa hay depósitos y egresos, en nuestras relaciones interpersonales también los hay. Los depósitos están representados por las muestras de cariño, solidaridad, empatía, entre muchos otros, en tanto que los egresos lo representan aquellas veces en que hemos fallado, como algún olvido, algún favor no realizado, etc.




Así mismo, la contabilidad emocional también tiene que ver con nuestras emociones y cómo las manejamos. ¿Somos inteligentes desde el punto de vista emocional? Las personas que tienen una buena inteligencia emocional son aquellas que saben administrar correctamente sus emociones, saben enfrentar los estados emocionales y actúan en consonancia con lo que sienten. 

Por otra parte, la contabilidad emocional se aplica a todas y cada una de las relaciones que establecemos a lo largo de nuestras vidas: con nuestros padres, nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros compañeros de trabajo y nuestros amigos.

Vamos a ilustrarte un poco cómo funciona la contabilidad emocional.

La primera relación que establecemos en nuestras vidas es con nuestros padres. Son el molde que nos sirve para nuestras futuras relaciones.  En nuestro rol de hijos, hablando de la contabilidad emocional, nuestros depósitos están representados por las veces que ayudamos y colaboramos en casa, así como también cada palabra de cariño y amor que les decimos. Por el contrario, los egresos lo representan cualquier falla que hayamos tenido, como por ejemplo las veces que se nos ha olvidado hacer un favor o cumplir con alguna norma impuesta en casa.




En el rol de padres podemos tomar como depósitos las veces que somos cariñosos con nuestros hijos, cuando les damos palabras de aliento y les hacemos sentir queridos y valorados. Los egresos vendrían a ser las veces en que hemos defraudado su confianza o cuando los hemos hecho sentir mal.

En la pareja, los depósitos están representados por las atenciones, las palabras bonitas, los detalles y las sorpresas, mientras que los egresos son representados por el olvido de fechas especiales, las discusiones, palabras ofensivas y no cumplir algún acuerdo, entre otros.

De la misma manera en la que funciona cualquier contabilidad de una empresa, es importante mantener el saldo positivo en la contabilidad emocional. ¿Cómo logramos esto? Pues muy sencillo, haciendo más depósitos que retiros. Por esto es importante que evaluemos nuestro comportamiento hacia los demás, cómo los tratamos y cómo reaccionamos ante sus acciones. En la medida en que mantengamos el balance positivo en nuestras relaciones, éstas serán más saludables y satisfactorias.

Mantener saldos positivos en nuestras relaciones interpersonales es muy importante, ya que de esta manera esas relaciones estarán marcadas por la armonía y la empatía. Te invitamos a que revises tu contabilidad emocional y evalúes en cuáles de tus relaciones tienes saldos positivos y en cuáles el saldo está en rojo.

Recuerda: no es saludable tener cuentas pendientes en la contabilidad emocional. Así que… ¿Ya revisaste tu contabilidad emocional?

sábado, 2 de marzo de 2019

TIPOS DE APEGO QUE EXISTEN. ¿CÓMO INFLUYEN EN LA EDAD ADULTA?

El apego podemos definirlo como un vínculo de carácter emocional que se establece entre dos personas. Tiende a ser intenso y duradero y a través de él las personas se sienten seguras y protegidas. Generalmente se establece en los primeros instantes de vida y la persona encargada de cuidar al bebé. En la mayoría de los casos, la madre.

El apego le brinda al niño la seguridad y confianza de saber que alguien cuida de él. Por este motivo el niño se siente libre de explorar su entorno y experimentar, ya que tiene la certeza de que hay alguien que lo protege.

De acuerdo a los especialistas, el apego es un vínculo tan estrecho, intenso y fuerte que prevalece hasta el final de la vida.

 ¿Sabías que el apego no es uno solo? ¿Qué existen 4 tipos? Vamos a conocerlos:




Apego Seguro

Es el tipo de apego más común que se establece en la infancia. Si debemos utilizar una palabra para describir a este tipo de apego, la adecuada sería “Incondicionalidad”. Es que este tipo de apego está fundamentado en ella. El niño tiene la seguridad de que su cuidador (padre, madre, otros) siempre están allí, respaldándolo, cuidándolo, preparados a acudir cuando lo necesite o le ocurra algo.

Para los niños que han logrado establecer un apego seguro, la vida es bastante más fácil, ya han tenido el beneficio de contar con padres que han sabido estar presentes, atentos a cubrir cualquiera de sus necesidades.

Estos niños suelen explorar el entorno con seguridad y sentirse a gusto en situaciones fuera de su zona de confort. 

En la edad adulta son capaces de establecer nexos afectivos saludables con los individuos a su alrededor, gozan de una buena autoestima y no le temen a la separación o la soledad. Es fundamental en la vida de todo ser humano haber desarrollado en la niñez este tipo de apego, ya que le ayuda a desarrollar una buena imagen de sí mismo, y en consecuencia, una buena autoestima.

Apego Ambivalente

También conocido como apego ansioso, es un tipo de apego en el cual el nexo que se establece entre el niño y la madre es de naturaleza muy inestable. Este tipo de niños no muestran una actitud segura ni siquiera cuando el objeto del apego (madre, padre) se encuentra cerca.

Estos niños sienten el temor constante de ser abandonados y requieren constantemente la aprobación materna o paterna.

Las personas que en la niñez experimentaron este tipo de apego son personas inseguras, irritables, con un miedo irracional a la soledad. No logran establecer relaciones interpersonales saludables. Generalmente establecen relaciones de codependencia, las cuales, sabemos, no son saludables.




Apego Evitativo

En este tipo de apego, los niños tienen una total desconfianza en su madre o padre. Sienten que no pueden contar con nadie y tienen un temor inmenso a ser heridos o lastimados por los demás. Los niños con este tipo de apego no evidencian su incomodidad ante la ausencia del padre o de la madre, ya que no tienen confianza en la protección que estos le pueden brindar. Pero estos no son sentimientos que nacen de la nada, sino que deben haber sido ocasionados por alguna actitud descuidada o indiferente por parte de la madre o del padre.

Las personas que han sufrido este tipo de apego, cuando son adultos no son capaces de establecer nexos duraderos y estables con ninguna persona. Temen ser heridos y por lo tanto rechazan la intimidad con otras personas. Por supuesto, no son felices.

Apego desorganizado

El apego desorganizado es mucho más complejo que los anteriores, ya que resulta ser una mezcla de los dos últimos. Los niños que experimentan este tipo de apego tienen una conducta variada: muestran angustia y temor cuando su madre o padre no se encuentran cerca, pero cuando lo están, los rechazan. Son muy infelices, viven enfadados y angustiados. No son capaces de regular las emociones que experimentan.

Los adultos que experimentaron este apego en la infancia, por supuesto no son felices. No son capaces de establecer relaciones estables, viven llenos de frustración e ira. Rechazan la intimidad emocional, aunque quizás en el fondo es lo que más anhelan.

Como puedes ver, lo que sentimos y hacemos en nuestra niñez repercute directamente en nuestra vida adulta. Por eso es importante que los padres ejerzan sus roles de la mejor manera posible para así garantizar la felicidad y el bienestar del niño y del adulto en el que éste se convertirá.