lunes, 22 de abril de 2019

EL NÚMERO DUNBAR

¿Te has preguntado alguna vez con cuántas personas te relacionas en tu vida? ¿Consideras que tienes muchos amigos?

Como sabemos, las relaciones interpersonales siempre han sido objeto de estudio entre los especialistas que se encargan de estudiar la conducta humana. Uno de ellos fue Robin Dunbar, un antropólogo que se dedicó a estudiar a los primates y cómo se relacionaban entre ellos. Posteriormente extrapoló esos resultados en los seres humanos.




Los trabajos realizados por Dunbar fueron muy interesantes. En primer lugar estableció que cuanto más desarrollada está nuestra corteza frontal, más y mejores relaciones podemos establecer con nuestros pares. Así mismo, estableció que las personas sólo pueden relacionarse de manera significativa con un total de 150 individuos. Esto lo determinó después de estudiar concienzudamente a diversos primates, entre los cuales, por supuesto, se encuentra incluido el ser humano.

Ahora bien, de acuerdo a Dunbar y a diversos especialistas, las personas con quienes establecemos relaciones a lo largo de nuestra vida, se ubican en varios circuitos. El primero de ellos es el más íntimo, está integrado por pocas personas (de 3 a 6). Esas personas pueden estar representadas por familiares cercanos (padre, madre, hermanos, hijos, cónyuge) o incluso por esas amistades verdaderas y significativas.

El segundo circuito estaría conformado también por pocas personas (de 10 a 15) y está representado por los buenos amigos. Aquellos con los que solemos  salir y compartir, tomar un café o simplemente conversar.

En el siguiente circuito hay una mayor cantidad de personas. Son aquellos con quienes tenemos trato con frecuencia como por ejemplo nuestros compañeros de trabajo, los vecinos, entre otros.

Y en el último circuito se encuentran una gran cantidad de personas con las que tenemos contacto ocasional.




De manera general, al sumar toda la cantidad de personas en cada circuito, el resultado da aproximadamente 150. Esto llevó a Dunbar a afirmar que nosotros mantenemos relaciones significativas con ese número de individuos.

Ahora bien, probablemente estarás pensando que eso no puede ser así, que en el mundo actual en el que vivimos, las redes sociales (facebook, twitter, instagram) han logrado acercarnos a personas de nuestra infancia y adolescencia. Seguro que piensas que esas redes sociales han logrado que tengamos miles de amigos. Pues aquí te decimos que no es así. 

Sí, es cierto que puedes tener muchísimos contactos en las redes sociales. Hay quienes incluso tienen millones de seguidores. Pero, sinceramente, ¿crees que una persona puede cultivar una amistad significativa con millones de personas? Eso es imposible, ya que las relaciones significativas están fundamentadas en el contacto directo, en las conversaciones frecuentes y en el día a día.

Para establecer relaciones duraderas y significativas es necesario tiempo, esfuerzo y dedicación. A pesar de que gracias a las redes sociales logramos entablar comunicación con personas que en algún momento han formado parte de nuestras vidas o incluso conocer personas nuevas, esas relaciones no pueden ser denominadas como amistad verdadera, ya que se basan en uno que otro saludo ocasional o darle like a las fotos o publicaciones.

Es por ello por lo que podemos afirmar que, en la actualidad, la teoría del número Dunbar está más vigente que nunca, ya que son realmente pocas las personas con quienes establecemos relaciones afectivas duraderas e importantes que realmente enriquecen nuestras vidas. 

domingo, 7 de abril de 2019

CONSEJOS PARA QUE TUS HIJOS SEAN FELICES

Nada es más importante para los padres que ofrecerles a sus hijos herramientas y experiencias que les permitan desarrollarse felizmente.

Desde el mismo momento de la procreación, los padres procuran ciertas condiciones para que los niños sean “perfectos”, pero nada puede garantizar que todo sea de color de rosa, ¡la vida es un continuo de vivencias gratas y no tan gratas!


Ahora bien, si no podemos controlar los agentes externos, es importante reflexionar sobre algunos consejos que nos permitan orientar la crianza de los más pequeños de la casa.




1.- Ser comunicativos


Toda acción humana parte de la comunicación, y si no fortalecemos la relación mediante el diálogo, difícilmente los niños se sentirán parte de la sociedad, y con ello no tendrán la capacidad de desarrollar valores humanos.


2.- El “sí” desvergonzado, o el “no” oportuno


¿Cuántas veces estamos tentados a decirle “¡sí!” a todo lo que desean nuestros hijos?


Realmente no los lastimamos al negarnos de vez en cuando, al contrario, podemos generar en ellos procesos muy positivos tales como la resiliencia (capacidad de adaptarse conscientemente a situaciones adversas), la paciencia, o la existencia de límites en nuestra sociedad.


3.- La gratitud ¡el mejor regalo!


Así como deben de aprender a saludar, pedir permiso o exponer sus gustos y necesidades, ellos deben incorporar a su diccionario particular la palabra “¡Gracias!”. Pero más allá de la palabra, lo importante es la acción del agradecimiento, ya que ayuda a que ellos sean conscientes de que no están solos en el mundo y que deben compartir con los demás.


4.- Comprensión: ponerse en los zapatos de los demás


Cuando nos ponemos en los zapatos del otro tomamos consciencia de no estar solos, por ende, dejamos de percibir la vida desde una sola óptica. Comprender a los demás nos permite deslastrarlos de ideas egocentristas, sin necesariamente anular su identidad.

5.- Asumir responsabilidades de sus conductas


Dependiendo de su edad y consciencia de la vida, los hijos deben aprender que las acciones (buenas o malas) tienen sus consecuencias, o bien pueden sentir gratificación o completa aflicción. Sin embargo, uno debe asumir la responsabilidad de sus actos y de sus decisiones.




6.- Ser padres ejemplares


¡Nada mejor que enseñarles con el ejemplo! Si les contamos historias de nuestros errores y cómo otro comportamiento hubiese sido más constructivo, ellos además de sentirnos como sus amigos, podrán discernir lo bueno y lo malo.


7.- Enseñarles a valorar lo realmente importante


El tiempo, el trabajo, la honestidad, el esfuerzo, las relaciones afectivas e interpersonales y la vida en general deben de ser valoradas sobre lo material y todas aquellas cosas que desvían nuestra atención de lo verdaderamente importante.


8.- Expresar los sentimientos


Si quiere reír o llorar que lo haga, si está enfado, con miedo o frustrado ¡que lo manifieste! Además, ha de afrontarlo para que pueda superarlo. De esta manera su hij@ se auto percibirá como un ser humano sensible, respetuoso y empático con los demás.


9.- Ser solidario


Ayudar a los demás, dar sin esperar a cambio, compartir, incluir en vez de excluir, le permitirá relacionarse en armonía consigo mismo y con los otros.


En conclusión


La vida es una aventura con experiencias agradables y otras decepcionantes, si la vivimos desde la conciencia, buscaremos ser felices y no perfectos, ya que la perfección es una cualidad subjetiva.
Esta idea nos permite valorar cada momento (procurando esa felicidad) y ser auténticamente seres imperfectos, pero en evolución.