TERAPIA DE FAMILIA



Muchas veces se tiene la idea de que existen las familias ideales, perfectas en cada cosa que hacen, que viven en armonía todos los miembros entre sí, nunca tienen problemas o lo resuelven sin mucha dificultad, entre otras cosas más. No obstante, la realidad está muy alejada de esas creencias, porque a pesar de que las familias sí pueden ser capaces de convivir en tranquilidad y sobrellevar o solventar los problemas, en ocasiones se les hace imposible y las relaciones entre todos los miembros se transforman en situaciones tormentosas, hasta hacer de la convivencia y el hogar  un infierno en la tierra.

Es necesario para el desarrollo normal de una persona que crezca y habite en un entorno familiar lo más llevable posible. Los problemas familiares se pueden arrastrar desde la infancia hasta la adultez, e incluso repetirse como un círculo vicioso cuando este tenga su propio hogar. Esto sucede cuando los problemas persisten y nunca se intentan solucionar, convirtiéndose en conductas ‘’comunes’’ que se repiten más adelante. No sólo en ese caso, los problemas familiares asimismo se pueden manifestar en la sociedad, puede crear personas que les cueste mucho trabajo relacionarse con otros, si hay abusos o agresividad esto se puede reflejar en la actitud o en el trato de los individuos para con los demás que están fuera del círculo familiar, trae consigo personas que buscan alejarse de la realidad mediante el consumo de drogas, delincuentes e incluso desencadenar en problemas psicológicos más severos en la salud mental de los afectados, desde ansiedad, depresión, estrés, irritación, etc.

Para aquellas familias que estén atravesando una gran dificultad que afecta a todos los miembros y evita el equilibrio, la calma en el hogar y el cumplimiento habitual de las actividades diarias, se debe saber que no todos los problemas se podrán arreglar por sí solos y que pueden persistir en el futuro, por eso mismo necesitarán de la mano de un profesional especializado en esa área que les brinde la ayuda requerida para poder superar los obstáculos en grupo y así lograr un ambiente familiar adecuado.


¿Qué es una terapia de familia?

En términos psicológicos, la terapia es un procedimiento en el que se espera que el paciente conozca y aprenda a sobrellevar alguna enfermedad o inconveniente en particular que esté padeciendo. Entonces, si hablamos de una terapia familiar, quiere decir que este procedimiento se va a realizar en conjunto porque algo está perturbando la tranquilidad del hogar, ya sea por problemas maritales, económicos, de padres a hijos, una enfermedad que sea complicada sobrellevar por no saber cómo actuar o incluso el consumo de drogas. Se aplica la terapia familiar con el fin de que se estabilice la comunicación entre todos los miembros, se mejoren o cambien actitudes y se resuelva el principal conflicto que ocasiona la alteración negativa de todo esto.


¿Para qué sirve una terapia de familia?



El objetivo principal es que la familia pueda afrontar aquella adversidad que altera la concordia entre todos. Por ejemplo, los problemas socioeconómicos, cuando el dinero no alcanza lo suficiente, estrés de trabajo, dificultad para encontrar un empleo, también las constantes peleas maritales, conflictos entre padre e hijo, entre hermanos u otros miembros del círculo familiar. No sólo existen esos casos, también funciona para brindar el apoyo que los miembros requieren cuando se está en un proceso de divorcio que no necesariamente tendría que ser traumático, cuando uno de ellos padece de alguna enfermedad física difícil de sobrellevar por no saber cómo actuar (el tratamiento de un cáncer o cuando este se encuentra en su etapa terminal, sida, diabetes, entre otros), también para condiciones especiales y enfermedades o trastornos mentales (esquizofrenia, bipolaridad, trastorno de identidad disociativo, dislexia, síndrome de Down, autismo, demencia, etcétera), el fallecimiento de un familiar. Del mismo modo, es útil cuando uno de los miembros tiene una adicción que afecta a todos, ya sea por el consumo de alcohol o sustancias psicotrópicas de alguno de sus miembros.


¿Cuándo se debe acudir a una terapia familiar?

Lo más recomendable es asistir cuando el problema no puede ser solucionado por los propios miembros de la familia y sobrepasa sus capacidades. También es importante cuando se está sufriendo o no se tienen herramientas suficientes para afrontar los sucesos del día a día.  E incluso cuando las discrepancias y discusiones entre sus miembros son constantes, insoportables y los problemas se vuelven insostenibles.

El problema principal radica en que las personas acepten que tienen una complicación bastante notoria y grave, que les afecta en todo lo mencionado anteriormente, y que debe ser tratado con la ayuda de un profesional. Así que el primer paso para acudir a una terapia familiar es admitir que se tiene un problema y que hay que solucionarlo. Y obviamente, cuanto antes se tome esta decisión, menos estancado estará el problema y será más fácil solucionarlo.


Objetivos de la terapia de familia

Aunque cada familia padezca de un problema en particular, porque es necesario resaltar que no todos los problemas son iguales y que no todos actúan de la misma manera ante estos, el especialista percibirá la actitud de cada uno de los pacientes, de qué manera acercarse a ellos y sobre todo será el mediador, no podrá colocarse del lado de ninguno de los miembros. Ya después de eso, se pueden englobar los principales propósitos de la terapia de familia como:

ü Identificar la raíz del problema, es necesario conocer el porqué está sucediendo aquello que genera conflictos para ir avanzando en el tratamiento.
ü  Lograr el cumplimiento de las responsabilidades de familia, es decir, funcionar como familia, cada quien tiene roles dentro de ellas que cumplir con normalidad.
ü Optimizar la comunicación, así conseguir que puedan expresar sus sentimientos hacia ciertas situaciones y explicar cómo se sienten respecto a ello.
ü Convertir todas esas críticas destructivas que se tienen entre todos en algo constructivo para todos.
ü Distinguir las fortalezas, por ejemplo, la unión que existe entre ellos en un momento de dificultad. Al igual que es necesario identificar las debilidades, por ejemplo utilizar las diferencias de opiniones para juzgar al otro.
ü Fortalecer el apoyo mutuo, esto sobre todo en el caso de que se esté atravesando por el duro momento de una enfermedad o adicción por parte de alguno de los miembros.
ü Tratar las conductas que tienen mayor repercusión en los asuntos familiares.
ü Tener el conocimiento o ser capaces de afrontar los obstáculos a los que se pueden enfrentar en diferentes circunstancias de sus vidas.


Claves del proceso de la terapia de familia

Normalmente, las terapias de familias son tratadas en un intervalo de tiempo no muy largo. Cada sesión dura aproximadamente entre una o una hora y media, el lapso entre cada terapia puede ser de una vez por semana o una vez cada dos semanas. Completar en su totalidad cada una de las terapias puede llevar hasta un máximo de seis meses en caso de ser necesario, todo dependerá de la rapidez del avance y de la magnitud de las circunstancias, a facultad del o de los especialistas, y también del acuerdo que se puede realizar con los pacientes; todo a conveniencia de cumplir con los objetivos mencionados.
Cuando se trata de una terapia en la que se está asistiendo porque uno de los miembros de la familia tiene alguna enfermedad, adicción o condición especial en la que el resto de los integrantes no saben de qué manera actuar, ese en particular asistirá a las terapias para atender su estado físico, mientras que los demás son los que acudirán a la terapia familiar. Por ejemplo, en una familia uno de ellos tiene problemas de alcoholismo que lo lleva a tener problemas más allá de su entorno familiar. ¿Qué hacer en ese caso? Los familiares se verán en la obligación de buscar ayuda profesional porque la situación es insostenible, para que el psicólogo los ayude a enfrentar el problema. Si la persona que tiene problemas con la bebida quiere tratar su adicción, acudirá el de manera individual y sus familiares y el a terapia de familia para ayudarlo. No obstante, en el caso contrario, si no quiere una ayuda porque considera que no tiene ningún problema, el psicólogo que trata al resto de la familia los aconsejará sobre qué hacer para manejarlo y que entienda que el problema los está afectando en todos los niveles. Requiere de tiempo pero con mucha paciencia se puede lograr.
De una forma similar ocurre cuando uno de los familiares padece de una condición mental. Es normal que no se sepa cómo actuar cuando una pareja tiene por ejemplo un hijo con síndrome de Down. El trato es diferente al de un infante que no posea dicha condición, requiere de terapias médicas para aprender a hablar, caminar, etcétera. Mientras los padres irán a una terapia familiar con un profesional apto para ayudarlos en ese caso particular.
Existe el caso en el que durante la terapia familiar, dos o más integrantes no se llevan bien y por eso no pueden permanecer tranquilos dentro de la misma estancia, lo que lleva al psicólogo a tratarlos por separado, algo que se puede hacer sin ningún problema y que de igual forma es efectivo. Otro hecho que suele ser habitual es cuando uno (o más) de los miembros no quiere asistir por considerar que no tiene ningún problema u otros factores por los que crea que es innecesario acudir a una terapia familiar, los otros miembros podrán ir a terapia e igualmente el psicólogo los guiará con respecto a qué hacer ellos con esa persona. El profesional es quien tiene la palabra de decidir si es necesario que todos asistan a la terapia o no, puede que también esto dependa del problema que existe entre ellos y las necesidades que tengan. Es decir, no será necesario que en todas las sesiones acudan todos los miembros de la familia.
Por otro lado, se puede mencionar algunas técnicas que utilizan los psicólogos para el avance eficiente en las terapias de familia. No se trata únicamente de hablar del problema y de las recomendaciones que puede dar el especialista para encontrar una solución sana, porque aunque el objetivo sea este, el método no es únicamente mediante una charla, sino  también con unas dinámicas para una evaluación más precisa, para que los pacientes se entiendan entre todos con más profundidad. Se necesita demostrar las capacidades que tienen para resolver los conflictos, hasta donde son capaces de llegar durante una discusión, si controlan sus emociones y si se expresan de la manera correcta o si son escuchados. Para todo ello se llevan a cabo dinámicas y herramientas de distinto índole.

Una de las técnicas utilizadas para esto son los juegos de roles familiares. Esta actividad tiene como objetivo que cada miembro actúe como los demás mientras se recrea una escena típica familiar, sobre todo en esas que se desatan los conflictos. Por ejemplo, el adulto (padre o madre) intentará recrear a uno de sus hijos, lo que lo pondrá en sus zapatos. El hijo hará el papel entonces de padre, dramatizando la forma en cómo actúa uno de sus progenitores en un momento dado, el que más les afecta en específico. Mientras tanto, el padre estará en el lugar del hijo, en la edad en la que se encuentra (sea niño, preadolescente, adolescente o adulto joven), regresando entonces a aquella época en particular donde puede ser habitual toparse con algunos problemas que pueden ser difíciles de sobrellevar para alguien que no está en la madurez de afrontarlo, lo que lo lleva a sentir emociones que lo hagan a realizar acciones que puede que a sus padres no les parecen la correcta (sobre todo en el caso de un divorcio, el hijo puede comportarse con rebeldía al sentirse incomprendido).

Los juegos de roles familiares permiten que cada uno se salga de su papel original y ponerse en el lugar del otro, ayuda a que todos se entiendan mejor y crezca la comunicación, a que todos puedan ver los errores que están cometiendo durante un momento dado y cómo le afecta ésta falla a los demás. En pocas palabras, ayuda a tomar consciencia de las malas acciones que se efectúan en el ámbito familiar, independientemente de la razón que lo lleve a actuar de ese modo.

Otra técnica muy utilizada en las terapias de familias, es que realice un esquema en el que se representen hasta tres generaciones de la familia, es decir, un genograma, un árbol familiar. El fin de esto es que el psicólogo, con la ayuda de alguno de los miembros de la familia, entienda y evalúe con mayor profundidad las relaciones que existen entre todos, para cumplir con un diagnóstico más certero y preciso, de esta forma tratar con efectividad el conflicto y así cumplir con los objetivos planificados.

Estas son algunas de las técnicas que se utilizan en terapia familiar, sin embargo, son muchas las que se pueden usar en función de la problemática y la familia. En Mi Psicólogo Barakaldo intentamos adaptarnos a ti y a tu familia para que la recuperación sea lo antes posible y de la manera más satisfactoria posible.


Efectividad de la terapia de familia

Aunque lo esperado es que la terapia de familia logre resolver los escenarios inaguantables y todo tipo de problemas que afectan a la familia, no quiere decir que de forma instantánea lo hará. Las terapias son eficaces para aprender a abordar cualquier problema, siempre y cuando sea eso lo que se quiere lograr. Es por ello que es importante resaltar que los problemas no se resolverán por sí solos, por el hecho de asistir a las terapias, es necesario por parte de todos cumplir con las especificaciones que el especialista dicte para el funcionamiento de estos como grupo familiar.

Por ello, si se cumplen con los objetivos especificados en cada terapia de familia por parte del psicólogo, la efectividad será positiva y los problemas serán solucionados de manera rápida y efectiva. Además de ayudar a resolver con el principal problema, también le brindará las herramientas necesarias a cada uno de los pacientes que lo requieran para solventar con las dificultades que se originaron a raíz de estos inconvenientes familiares, en los diferentes entornos de sus actividades diarias (laboral, educativo, social, recreativo…). Llegar al fondo del problema es lo que hará que, con la respectiva ayuda del especialista, la familia logre llevar una vida adecuada, más sana, a tomar mejores decisiones con respecto a ésta y la lluvia de complicaciones que siempre abundarán en la existencia del ser humano.

Cualquier tipo de terapia, si se realiza de la forma planteada por el psicólogo, si los participantes cumplen con las especificaciones que se les da, si ponen en práctica cada consejo, si le dan la importancia requerida al problema y a las acciones que deben afrontar, la terapia será positivamente efectiva, se notarán los avances y las personas llevaran una vida más saludable. El único hecho de asistir a una terapia por sí solo, sin aceptar que verdaderamente se tiene un problema, sin tomar las previsiones, haciendo caso omiso o cualquier acción que haga imposible el avance positivo para llegar al propósito primordial de una terapia, no resolverá los conflictos como si de un acto de magia se tratara. Todo queda en manos de la persona como el afectado, como el interesado en aprender a sobrellevar los obstáculos que la vida siempre se encargará de colocar en el camino de las personas.