TERAPIA DE PAREJA

Cuando uno es niño, el sujeto del sexo opuesto parece más un enemigo (al ser tan diferente a uno mismo) que un compañero.

Al llegar la adolescencia lo más probable es que a uno le empiece a interesar una persona en particular. Ahora en lugar de rechazo tú y tu cuerpo empiezan a mostrar atracción, nuevas emociones y sensaciones que generan un gusto exquisito por ese ser tan distinto. Surge el enamoramiento, las sonrisas cómplices, la ilusión y las famosas mariposas en el estómago. Llega el amor de pareja.

Concertamos las citas como forma de entretenimiento o de manera formal dependiendo del grado de enamoramiento. Hay parejas que están constantemente juntas como un par de amigos, otros que son novios y a veces se ven, pero con intensidad acumulada.

Desde tiempos bíblicos existen las parejas amorosas, desde Adán y Eva. Cuando una pareja amorosa (no necesariamente matrimonial), tienen problemas y cuando la pareja no puede solucionar ese tipo de problemas una opsición puede ser la terapia de pareja. La solución mágica y prometida a un amor intenso que se fue apagando, la salvación de la pareja y hasta de la familia, el último recurso para recuperar todo lo que era al principio y se perdió en el trayecto.

¿Qué es la terapia de pareja?

La terapia de pareja es una manera de salvar la relación y enfrentar los problemas que en ella surgen. En ella, un psicólogo hace de intermediario en el rin cotidiano de problemas entre la pareja. O por lo menos así lo ve la mayoría de las personas. Aun así, la terapia de pareja es un proceso complicado y entramado que se genera entre la mujer, el marido y el terapeuta.  En este proceso el terapeuta guía a los conyugue y orienta el sistema de relaciones inter e intrapersonal.

El matrimonio no es un juego, esta unión conlleva muchas cosas. Todas las parejas tienen momentos de “encontronazos” y de encuentros, de desacuerdos y acuerdos, momentos que desempeñan un pilar fundamental en nuestra forma de relacionarnos. Lo que los enamoró puede convertirse en lo más desagradable en tiempos de vacas flacas. De hecho, a veces con el simple tiempo y la convivencia, nos olvidamos de lo que nos enamoró y todo se convierte en discusiones, peleas y molestias. La cuestión es que ninguna de las partes lo nota. Puede que le moleste algo que hace la otra, puede que sea, que dentro de si mismo, esa característica se volvió insoportable. Ya no se puede mediar, son imposibles las conversaciones. Hacerse entender se convierte en toda una raíz trigonométrica y entenderse así mismo es aún peor. Muchas personas consultan a un amigo, pero los amigos no siempre son los mejores consejeros, además de que de por si están parcializados. Digamos, que, de esa manera, el terapeuta es un profesional capacitado para ser un intermediario parcializado. 



¿Para qué sirve (Utilidad)?¿Cuándo hay que acudir a una terapia de pareja?

Laura de 29 años nos cuenta: “Nosotros nunca peleábamos, en cierta forma porque ninguno era de muchas palabras. Yo no podía tener bebes y ese era el sueño más grande que teníamos en común. Después de diez años de intentarlo, de frustraciones y lágrimas conseguimos lo soñado. Yo me quedé embarazada, pero puedo afirmar que no estaba preparada para esta etapa. Tener un hijo no es cualquier cosa. Comprendí porque la gente dice que los niños separan matrimonios. Mi esposo por un lado estaba logrando mantener nuestros requerimientos económicos. Yo luchaba con el tiempo. Un bebe es muy absorbente. Tanto como para no poder ni siquiera ir al baño sola. Mi hijo era todo y ocupaba todo. Como mi bebe dormía conmigo en la cama, mi esposo debía irse a dormir a el dormitorio de invitados. Yo necesitaba al bebe cerca para estar atenta a él y cada vez nos distanciamos más. Me molestaban sus miradas en busca de atención, ¿cómo era posible que no pusiera al bebe primero? ¿Cómo podía tenerle celos? Poco a poco creció dentro de mí algo de rencor. Lo veía y simplemente era suficiente para molestarme. Además, yo sentía que tenía todo el peso de la casa. Y para completar él fue despedido. Pero ni él ni yo decíamos nada, no peleábamos. Yo me limitaba a fruncir los labios y hacer como si no lo escuchaba. Después, casi por mutuo acuerdo decidimos separarnos. A pesar de todo, yo sabía que lo amaba, mi corazón seguía latiendo por el cuándo olvidaba el estrés del hogar. Y sabía que él sufría lo mismo, puesto que fue él el que propuso antes de divorciarnos, la terapia de pareja.




Las parejas suelen tener problemas, la cuestión es cuando esto se agrava y no los deja vivir ni disfrutar de su amor con plenitud. La funcionabilidad de una pareja depende de varios factores, cuando uno de ellos falla y vuelve a fallar y se hace habito, la pareja decae y no pueden ni soportarse. Hay señales a tomar en cuenta y saber que necesitamos terapia antes de terminar en la separación.

Al fallar los siguientes factores, se debería tener en cuenta la terapia:

·     -  La comunicación es primordial. El 99% de las problemáticas son por falta de comunicación.
·     -   El respeto mutuo, manteniendo el poder y las responsabilidades equilibradas.
·     -   La estabilidad organizacional de la vida cotidiana.
·     -   La adaptabilidad y flexibilidad para enfrentar situaciones de tensión.
·  - La comunicación abierta, con claridad en las normas y sin ocultar las cosas que los molestan.

Las relaciones se ven afectadas por los silencios. Cuando el otro hace o no hace lo que creemos correcto, lo que no nos gusta y lo que nos molesta, y en vez de hablarlo acumulamos cuentas y cuentas. Cuando una pareja tiene problemas para comunicarse es la primera señal para ir a terapia y recibir apoyo psicológico.

Una pareja debe acudir a terapia cuando uno de los miembros, se siente solo. Porque una pareja es de dos que están juntos en las buenas y en las malas, el sentirse solo es señal de que no hay una pareja sino un individuo que necesita de otro.

Cuando prefieres estar con otras personas y no con tu pareja porque no lo soportas. Porque dos personas están juntas porque se aman y aman estar juntas.

Cuando el otro te hace sentir inferior o menos; porque todos somos importantes y en una relación hay dos pilares con la misma fuerza, de lo contrario la edificación se caería.

Cuando no existe o se deteriora la relación sexual. Porque si están de maravilla, pero es imposible imaginarse teniendo sexo, es porque son amigos y ese es un problema. Ya que el amor experimentado por una pareja amorosa es distinto al de una amistad.

Cuando sientes que tu pareja te aparta de las cosas que te gusta, de tu familia y/o de tus amigos. No es sano una persona que te separe de esas cosas y personas de importancia y menos, una persona que acepte esas privaciones.

Cuando quieres confesar algo a tu pareja y no puedes. El terapeuta brinda ayuda siendo mediador y dando herramientas para la correcta comunicación.

Cuando empiezas a pensar que el otro está lleno de defectos y no ves sus virtudes.

Estos son algunos ejemplos que son gobernados por los factores defectuosos que construyen a la pareja y si necesitan ayuda, esa ayuda le es brindada por el terapeuta.


Objetivos de la terapia de pareja

Consiste en crear entre la pareja las herramientas para tener una convivencia satisfactoria. Aprender habilidades para la resolución de problemas en pareja, respetándose el uno al otro y pensando en cada uno y en los dos.

Una relación de pareja consta de dos partes, lo que se hace y lo que se expresa. El funcionamiento de la pareja requiere de estos componentes y lo que ello conlleva. Cada miembro de la dupla necesitará amor, respeto, tolerancia, aceptación, comprensión, sexo, compañía, comunicación y reconocimiento. El amor debe expresarse, puesto que cuando no hay pruebas de amor, el otro asume que no existe. No se llenan las necesidades de una de las partes.

Básicamente, en una terapia de pareja el objetivo es aprender a resolver los problemas de modo óptimo con comunicación y acciones. Estas herramientas previenen las rupturas amorosas.



Claves del proceso de la terapia de pareja

“Yo no solo no le tenía fe a la terapia de pareja, sino que me parecía ridícula. Mientras íbamos desarrollando nuestros encuentros, noté que los dos íbamos apostando a ganar, apostando quien era el que tenía la culpa. Evidentemente, en nuestra relación él me echaba a mí toda la culpa. No lo podía ver de otro modo, cuando yo había sido engañada por un hombre infiel. Reamente, el sólo se había besado con una mujer con la que siempre hablaba. Yo no lo había notado porque vivía para mi trabajo y lo veía solo por las noches y los domingos. Nuestro amor se convirtió en uno de los adornos de mi sala. Fue tan desatendido que se fue olvidando, enterrado en el polvo” explica Andrea de 22 años.


Primeramente, debemos pensar en la calidad de la relación de pareja y donde están los errores. La calidad de la relación viene determinada por una serie de características:

1.    La proximidad entre ellos. La valoración entre los momentos que comparten juntos, el nivel emocional, la forma en que propiamente asumen si se sienten emocionalmente distantes. Este ítem habla mucho de la intimidad.
2.    La intimidad. Comprende lo compartido entre momentos y lugares comunes de pareja y el conocimiento del otro más allá de la imagen que se muestra delante de los demás.
3.   El compromiso. Cada miembro debe sentir que para el otro es importante, sentirse valorado, incluido y respetado. Sentir que se está comprometido con la relación.
4.  Poder. Hay varias clases de poder en la pareja, casi siempre hablando de quién está a cargo y lo más importante, cuándo se está a cargo. Porque una dupla de condiciones satisfactorias debe compartir el poder, cayendo y dando peso de uno a otro miembro de la pareja.

El terapeuta fuera de evaluar a cada uno de los miembros, se enfocará a la pareja como una unidad, donde ninguno de los dos miembros es el culpable. No debe nunca ser abordado un sujeto por el terapeuta mientras otro se convierte en espectador. Porque lo evaluado es la unidad. Ante esta primicia el terapeuta estudia a la pareja, la calidad de la relación y es mediador entre ambas partes. Hay un enfrentamiento de realidades entre cada uno de los sujetos y la del terapeuta propiamente dicho, cada cual será estudiada por un terapeuta con sólidos conocimientos en terapia de pareja. El terapeuta entra en la lógica de cada uno, sin  parcializarse y entiendo sus razonamientos, comprendiendo sus creencias y su propia personalidad. La creatividad formará parte de la terapia por el uso de anécdotas referenciales, parábolas, etc.



Ocasionalmente, una razón de separación fue la respuesta ante una reacción del otro miembro. Una infidelidad pudo ser causada por un sentimiento de abandono por ausencia de intimidad sexual, a su vez está a ver sido resultado del alejamiento del otro por la inseguridad de no saber por qué no tienen actividad sexual. Las cadenas de acontecimientos donde no hay comunicación y cada uno interpreta su realidad de forma distinta.

Por ello la primera fase es:

1.    La evaluación. Se inicia con el motivo por el cual acuden a la terapia y algunas formas de solución. El terapeuta va formando un vínculo con el dúo, escuchando los razonamientos de ambos e interviniendo para cuestionar y entender, de este modo también exponiendo esto el uno ante el otro. El terapeuta hace un historial de pareja de cada uno, de al menos tres generaciones. Se analiza a la pareja en sus diferentes etapas y en la que se encuentran actualmente.

Etapa
Noviazgo
Estructuración
De lo real a lo deseado por los miembros
Crecimiento
Estabilidad
Disolución evolutiva

Así como, el análisis de las etapas de la ruptura:
Fase del ciclo
Problemas a desarrollarse en esta fase
Decisión
Aceptación de que se fracasó y la ruptura es la mejor solución para todos.
Planeación
La separación de los bienes, la custodia de los niños (si los hay), etc.
Separación
Reestructuración del cambio de vida.
Divorcio
Recuperación ante la esperanza de un nuevo proyecto de pareja.

2.    Intervención. Se basa en la forma de comunicación de la pareja, como desarrollan sus roles y tareas, incrementando los intercambios de reforzadores, sirviendo como gratificantes los reconocimientos y evitando las interacciones adversas.

3.   Seguimiento. Se hace un seguimiento del avance de la pareja. Este seguimiento es para verificar el uso de las estrategias aprendidas y la solución de los nuevos problemas que puedan ir surgiendo.


¿Cómo se actúa si uno de los miembros no quiere colaborar?

Si él o ella no quieren ir a la terapia. Ve tú solo. En algún momento te seguirá o inclusive tu terapeuta puede servir de apoyo para llevarlo. Recuerda siempre que por naturaleza los humanos seguimos a un líder, se tú el que guía. Y si no va es porque no tiene interés de salvar la relación, por tanto, la terapia no arreglará un matrimonio que se rompió sin remedio. Los individuos pueden ser escépticos, pero ante una posible solución para la salvación de la persona que ama con su alma, aunque le cueste, irá.

Efectividad de la terapia de pareja

“Mi marido y yo decidimos que era la solución o al menos sería una ayuda ir a terapia, cuando, después de tres años de matrimonios empezamos a tener malestares. Yo le decía cosas y él no tomaba en cuenta mis sugerencias. Por otro lado, en la terapia descubrí que él se sentía humillado por mí. Era confuso. Nunca tuve esa intención. No tuvimos graves problemas, pero estábamos frustrados. La terapia le puso fin a esto rápidamente.”

La efectividad dependerá de la disposición de ambas partes, el reconocimiento de la problemática y la utilización de los recursos dados. También es importante el momento en el que se acude a terapia, será más sencillo solucionar un problema que acaba de surgir que un problema atascado desde hace años. Sin embargo, todas las parejas tienen cabida y pueden encontrar sus estrategias para solucionar cualquier problema.  Normalmente quienes acuden al consultorio tienen años de convivencia o más y ya están a punto de divorciarse. Para este momento los problemas son grandes y más complejas sus soluciones.

Se debe destacar la importancia del problema principal, este, en la mayoría de los casos son las frecuentes discusiones, discusiones que son causadas por no saber escuchar, no saben comunicarse, no piensan en el otro, estar centrados en quién es el culpable y quién es la víctima. Se debe borrar ese patrón. He allí la importancia de la disposición de aprender, sobretodo del uno y el otro. Conocernos a nosotros mismo y a nuestra pareja, tener empatía y querer luchar por su amor.