viernes, 8 de marzo de 2019

LAS CUENTAS PENDIENTES DE LA CONTABILIDAD EMOCIONAL

Sabes que las empresas, para ser exitosas deben llevar un excelente registro contable en el que aparezcan reflejados tanto los ingresos como los egresos (gastos). Pues bien, te sorprenderá saber que los seres humanos también llevamos una contabilidad, sólo que ésta no tiene que ver con dinero sino con nuestras emociones y acciones. Eso es lo que conocemos como “Contabilidad Emocional”.

La contabilidad emocional es simplemente la forma en cómo evaluamos nuestras relaciones con los demás. Esto lo hacemos mentalmente, sin llevar anotaciones físicas, pero con una exactitud increíble.

De la misma manera que en una empresa hay depósitos y egresos, en nuestras relaciones interpersonales también los hay. Los depósitos están representados por las muestras de cariño, solidaridad, empatía, entre muchos otros, en tanto que los egresos lo representan aquellas veces en que hemos fallado, como algún olvido, algún favor no realizado, etc.




Así mismo, la contabilidad emocional también tiene que ver con nuestras emociones y cómo las manejamos. ¿Somos inteligentes desde el punto de vista emocional? Las personas que tienen una buena inteligencia emocional son aquellas que saben administrar correctamente sus emociones, saben enfrentar los estados emocionales y actúan en consonancia con lo que sienten. 

Por otra parte, la contabilidad emocional se aplica a todas y cada una de las relaciones que establecemos a lo largo de nuestras vidas: con nuestros padres, nuestra pareja, nuestros hijos, nuestros compañeros de trabajo y nuestros amigos.

Vamos a ilustrarte un poco cómo funciona la contabilidad emocional.

La primera relación que establecemos en nuestras vidas es con nuestros padres. Son el molde que nos sirve para nuestras futuras relaciones.  En nuestro rol de hijos, hablando de la contabilidad emocional, nuestros depósitos están representados por las veces que ayudamos y colaboramos en casa, así como también cada palabra de cariño y amor que les decimos. Por el contrario, los egresos lo representan cualquier falla que hayamos tenido, como por ejemplo las veces que se nos ha olvidado hacer un favor o cumplir con alguna norma impuesta en casa.




En el rol de padres podemos tomar como depósitos las veces que somos cariñosos con nuestros hijos, cuando les damos palabras de aliento y les hacemos sentir queridos y valorados. Los egresos vendrían a ser las veces en que hemos defraudado su confianza o cuando los hemos hecho sentir mal.

En la pareja, los depósitos están representados por las atenciones, las palabras bonitas, los detalles y las sorpresas, mientras que los egresos son representados por el olvido de fechas especiales, las discusiones, palabras ofensivas y no cumplir algún acuerdo, entre otros.

De la misma manera en la que funciona cualquier contabilidad de una empresa, es importante mantener el saldo positivo en la contabilidad emocional. ¿Cómo logramos esto? Pues muy sencillo, haciendo más depósitos que retiros. Por esto es importante que evaluemos nuestro comportamiento hacia los demás, cómo los tratamos y cómo reaccionamos ante sus acciones. En la medida en que mantengamos el balance positivo en nuestras relaciones, éstas serán más saludables y satisfactorias.

Mantener saldos positivos en nuestras relaciones interpersonales es muy importante, ya que de esta manera esas relaciones estarán marcadas por la armonía y la empatía. Te invitamos a que revises tu contabilidad emocional y evalúes en cuáles de tus relaciones tienes saldos positivos y en cuáles el saldo está en rojo.

Recuerda: no es saludable tener cuentas pendientes en la contabilidad emocional. Así que… ¿Ya revisaste tu contabilidad emocional?