domingo, 1 de marzo de 2020

SUPERHÉROES: ¿NOS LLENAN DE INSEGURIDAD?

¿Has notado que desde hace algunos años la industria de cine hollywoodense nos ha bombardeado con películas de superhéroes? Vengadores, Capitán América y Thor son solo algunos ejemplos de esto. Muy aparte de la trama que se maneja en cada película, todas tienen algo en común: hombres esculturales con abdominales de acero salvando el planeta.

Esto ha traído como consecuencia que jóvenes, niños y hasta hombres adultos crean que ese aspecto es el canon de belleza masculino actual. Lamentablemente, las películas de superhéroes no son las únicas que han contribuido a esto, sino que, a donde sea que miremos hay anuncios publicitarios en los que se exhiben modelos con cuerpos musculosos y fornidos.

Este exceso de cuerpos esculturales ha hecho que el hombre común comience a cuestionarse su atractivo, ya que la gran mayoría de las mujeres no temen manifestar la atracción y el deseo que sienten por esos actores y modelos que observan a través de la pantalla grande o de los carteles publicitarios. Indiscutiblemente, la confianza y autoestima de los hombres se ha visto afectada por esto. Muchos han comenzado a sentirse inconformes con su físico, por lo que han buscado diversas estrategias para corregirlo. Las más frecuentes son acudir al gimnasio y adoptar una alimentación saludable.





Vigorexia: la obsesión por un físico “perfecto”

Hay ocasiones en las que las ganas de ejercitarte para lograr tener un cuerpo atlético se salen de control y se convierte en una obsesión. Cuando esto ocurre, aparece un trastorno al que los especialistas hemos consentido en llamar Vigorexia.

Cualquier hombre es susceptible de padecer este trastorno. Se fundamenta en la percepción distorsionada de que pueden lograr su misma apariencia. Debido a esto e impulsados por un imperioso deseo de adquirir un cuerpo escultural suelen someterse a sesiones interminables y agotadoras de ejercicios todos los días.

Muchos creen que observarán resultados satisfactorios en poco tiempo. Sin embargo, en la mayoría de  los casos no ocurre así. Hay quienes tardan más tiempo que otros en observar algún cambio positivo en su apariencia. Esto se debe a muchas razones, como por ejemplo la genética.

De acuerdo a los especialistas, hay quienes tienden a acumular grasa con facilidad (endomorfos), hay otros que son de contextura delgada y por más que ejerciten adquieren masa muscular muy lentamente (ectomorfos) y unos pocos son los que realmente consiguen resultados evidentes después de un corto período de tiempo en el gimnasio (mesomorfos).

Cuando un individuo se somete a ejercicio intenso y no alcanza los resultados esperados, puede caer en la depresión, puesto que ve que sus esfuerzos no son recompensados. Esto potencia la percepción errónea de sí mismo. En el caso de las personas que tienen una baja autoestima, el sentimiento de inconformidad es mucho más profundo, lo que puede desencadenar algún otro tipo de trastorno psicológico.





¿Cómo superar esa falsa percepción de sí mismo?

Como debes imaginar, resulta bastante difícil superar esos pensamientos de inferioridad y frustración. Lo primero que recomendamos los especialistas es comenzar a aceptarse uno mismo. Es importante entender que todos y cada uno de los seres humanos somos distintos y eso está bien. Cada quien tiene cualidades propias que son igualmente valiosas.

Así mismo, también se recomienda no sobreexponerse a aquello que ocasiona esos sentimientos. Esto quiere decir, no obsesionarse viendo películas en las que aparecen personajes aparentemente “perfectos”.

Y por supuesto, lo más importante es aprender a amarse a uno mismo y a aceptarse tal cual se es. Tener o no un cuerpo escultural y atlético no es lo relevante, sino lo que hay dentro, los sentimientos, los valores y la forma en cómo tratamos a quienes nos rodean.