viernes, 22 de diciembre de 2017

SÍNDROME DE GOURMAND: CUANDO EL CEREBRO VUELVE EXIGENTE AL PALADAR


En 1997 dos investigadores suizos de nombres Regard y T. Landis, describieron una patología benigna que se produce por daños en el cerebro tras sufrir fuertes conmociones, a través de la cual las personas afectadas suelen presentar cambios radicales en sus gustos por la comida. Daños en determinadas áreas del hemisferio derecho del cerebro donde se comprometan la zona cortical y basal, pueden llevar a experimentar este curioso síndrome alimenticio.





Características:

- Conversaciones sobre comida.
-Obsesión por alimentos exóticos y por ende muy costosos aun cuando jamás se hayan degustado.
- Rechazo a consumir comida rápida.
- Consumo únicamente de alimentos gourmet.
- Desarrollo de las papilas gustativas.
- Preparación y presentación de platos únicos.
- Pierden el interés por familia y amigos (sólo les atrae la comida).
- Aumento del peso.
- Pueden surgir problemas económicos debido a las fuertes sumas de dinero que se invierten tratando de satisfacer los gustos culinarios.
- Desarrollo de manías obsesivas, agresivas, compulsivas, desinhibición, inestabilidad emocional, preocupación extrema.

El primer caso clínico conocido fue el de un periodista europeo quien, tras un derrame cerebral, desarrolló un gusto especial por consumir y preparar alimentos bastante peculiares. El periodista que anterior al derrame cerebral cubría la fuente de política, experimentó tal placer por los gustos culinarios, especias y comidas costosas que optó por cambiar de fuente informativa y dedicarse a escribir una columna gastronómica especializada.
Cabe destacar que en los pocos casos conocidos además del irrefrenable deseo por comprar y cocinar exquisitamente, se han observado otras alteraciones como escaso control de los impulsos y desinhibición.




Hasta el momento no existe cura para controlar el síndrome, ya que son pocos los casos conocidos.
El Gourmand nada tiene que ver con un gourmet, en el segundo caso son personas que han estudiado cocina, y por tal razón poseen conocimientos sobre preparación, cocción, y presentación de alimentos. Mientras que el Gourmand, previa la lesión cerebral no presenta atracción ni conocimientos técnicos gastronómicos y luego su vida entera gira en torno al tema. Hablan de comida, disfrutan comiendo e invierten grandes sumas de dinero para comprar alimentos exóticos, escriben sobre comida, y presentan fuertes antojos por platos que jamás han degustado.
Otro caso clínico llamativo descrito por Regard y T. Landis, fue el de un niño de diez años. Este a los ocho años de edad sufrió una epilepsia, y como consecuencia le generó un aumento en su apetito, y pasión por cocinar. Se obsesionó por la creación de nuevas recetas con deliciosos sabores que sorprendían a su familia y sus temas de conversación se volvieron más selectivos siempre enfocados en la comida.  El niño jamás había recibido educación culinaria, ningún miembro en su familia la poseía, ni habían presentado este síndrome.
Quizás el caso más complejo conocido hasta el momento sea el de un hombre que presentó no solo el síndrome de Gourmand sino que además desarrolló acoso sexual y ludopatía, junto con una pérdida del control de los impulsos.
Tratamiento: se recomienda ayuda psicológica para tratar de contrarrestar las consecuencias negativas y poder adaptarse a las situaciones experimentadas.