domingo, 14 de enero de 2018

GASTRITIS EMOCIONAL

¿Sufres dolor en el estómago? ¿Acidez constante y ulceras? ¿Y el médico no consigue causas asociadas a tal mal? Es posible que sufras de gastritis emocional.

Esta enfermedad es causada por el estrés, la ansiedad y los problemas no resueltos. De nada te servirá colocarle pañitos de agua tibia a los problemas. Si no los afrontas, tu cuerpo te lo reclamará con dolencias.

Este trastorno emocional es más común de lo que te imaginas, afecta al estómago y su mucosa al punto de ser confundido con intestino irritable.




Los tratamientos médicos apenas son un paliativo. Hasta que no se logre identificar qué es lo que genera estrés en el sujeto, no se podrá tener una cura definitiva para tal padecimiento.
Los síntomas son iguales a los de las gastritis producidas por la bacteria Elicobacter Pylori, inician con sensación de pesadez al comer, ardor después de comer, reflujo intestinal, calor interno, sensación de nauseas, intolerancia a ciertos tipos de alimentos, dolor, y en el peor de los casos ulcera intestinal. Sin embargo, la raíz del problema no es ninguna bacteria, sino problemas no resueltos que generan tal grado de presión sobre la persona que empiezan a manifestarse y hacerse presentes de algún modo en su vida cotidiana, imposibilitándola para efectuar ciertas actividades que antes llevaba a cabo sin problemas, y limitándola para disfrutar de comidas y bebidas que eran comunes en su dieta alimenticia.
El doctor se encargará de indicarte que medicamentos y alimentos pueden mejorar tu situación, sin embargo, la gastritis emocional puede volver en repetidas ocasiones e incluso hacerse crónica, ya que el nerviosismo y las preocupaciones desencadenan nuevamente todo el proceso inflamatorio intestinal. Por todo ello, es necesario de un psicólogo para aprender a gestionar el estrés y la ansiedad.

Tratamiento
Además de comer sano y evitar grasas e ingesta de licor, se recomienda la ingesta de fibra, frutas, leche de soja y mucha agua.
Pero principalmente controlar los estados de ánimo. Evita las explosiones de ira, evita acumular problemas, practica el diálogo franco ante lo que te disgusta, es decir aprende a exponer tus puntos de vista ante tus jefes, familia, empleados, hijos y pareja (se una persona asertiva).





Practica la meditación o alguna actividad que te distraiga y rompa con tu rutina y los pensamientos absorbentes que te descontrolan.
Acude a un psicólogo, quien puede orientarte y ayudarte a expresar tus problemas y a buscar soluciones a los mismos. Identificando las causas, bien sean familiares, laborales o por conceptos erróneos sobre lo que debes hacer para ser mejor persona, mejor madre, padre, pareja, etc.
Debes tener claro que una persona enferma en la familia, se convierte en carga para el resto de sus miembros. Enfocarse en recuperar la salud y reorganizar tus tareas traerá consecuencias favorables como una mejor autoestima y más claridad para afrontar problemas futuros.
Recuerda que el único que puede determinar si tu padecimiento es emocional o si proviene de un problema físico con bases específicas como bacterias, mala alimentación, enfermedades hereditarias o alergias a determinadas comidas, es el médico. Nunca te autoevalúes. No confundas tus síntomas y los problemas diarios con la posibilidad de que se trate de una gastritis emocional.