miércoles, 14 de febrero de 2018

INFIDELIDAD VIRTUAL


Todo inició con un mensaje, que condujo a otro y otro, y repentinamente eran cerca de seis conversaciones con distintas mujeres, a las que les prometía desde citas románticas, visitas a sus hogares y con algunas otras (las más atrevidas) había intercambios de fotos y palabras subidas de tono sobre temas sexuales, con las más sumisas y reservadas las conversaciones cambiaban de tema y se hacía hincapié en promesas de matrimonio. El problema era que ni él era soltero, ni realmente necesitaba nada de lo que buscaba por medio de sus redes sociales, mensajes telefónicos ni e-mail.


Infidelidad consiste en perjudicar de manera consiente a una persona con la que se tiene vínculo formalmente establecido como pareja, es decir, novios o esposos.
En los casos de infidelidad virtual, el acuerdo afectivo por parte de la persona que es infiel, no siempre es percibido como una falta a la pareja.
El coqueteo constante a través de las redes sociales con otra persona, y a espaldas de la pareja formal, aun a pesar de que la pareja no se entere nunca, es sinónimo de infidelidad, ya que se está rompiendo con un vínculo amoroso, afectivo, sexual y de confianza. El uso del móvil o las redes para esta clase de fines, a pesar de que jamás se concrete una cita formal o se llegue al sexo físico sigue siendo una forma de infidelidad.
Cuando la parte afectada se entera de la situación se producen serios daños en la relación: depresión, rabia, dudas, desconfianza.

Tal vez vendría a ser la desconfianza el principal problema, ya que la parte engañada pierde el deseo de considerar “al traidor” como capaz de comprometerse por completo en la relación y por más que se pidan disculpas no se volverá a creer en la fidelidad plena que el otro profesa.


En el caso expuesto en este artículo, la infidelidad fue descubierta en un descuido y por más que intentaron superar el asunto, a los seis meses del hecho, la novia abandonó al chico sin importar que estaban planificando el matrimonio como una alternativa para solucionar lo que él denominaba “el incidente”
El juego sexual a través de las redes sociales, puede convertirse en una adicción negativa, que destruye la relación de la pareja, y la confianza “del engañado” ante relaciones futuras.
Por su parte el que engaña permanece en un juego constante con la conducta y las emociones de la pareja real, las múltiples parejas virtuales, y la suya propia al intentar no ser descubierto. Ni hay valoración propia ni por el otro. Mucho menos existe la certeza de que la persona que está tras el monitor o el celular sea honesta.
Esta clase de infidelidad, puede llegar a ser permanente y deviene en insatisfacción sexual en el plano real. No porque la pareja no sea complaciente, sino porque el infiel siempre anhelará lo que el mundo virtual ofrece.
El trato con la pareja debe basarse en el respeto y la confianza, recuerda que, aunque no llegue a concretarse un encuentro físico real, de igual forma estás incurriendo en infidelidad.