sábado, 17 de febrero de 2018

TRASTORNO DEL DESEO SEXUAL


El deseo sexual, sobre todo en las mujeres disminuye o presenta variaciones en torno a la edad y a factores sociales como la crianza recibida y a los estados emocionales.
Las mujeres somos más apasionadas que los hombres, por lo que cambios súbitos en la relación como divorcios, discusiones, infidelidades y preocupaciones también influyen en la lívido. Así mismo, el uso de cierto tipo de medicamentos como los anticonvulsivos y antidepresivos, drogas para el cáncer, e incluso los cambios hormonales propios de un embarazo también influyen en el deseo sexual.




Otros tipos de problemas catalogados como trastornos, como la dispareunia o el coito doloroso también hacen que el deseo sexual sea menor. La dispareunia se produce por resequedad vaginal, mala lubricación, por insuficiente estimulación previa a la penetración y cambios producidos por la menopausia, el embarazo o la lactancia.
También se puede mencionar el vaginismo, (aun cuando se considera al mismo como una forma de dispareunia por el dolor en el coito) consiste en la contracción repentina de las paredes del útero las cuales se cierran evitando inclusive la introducción de un tampón o una exploración ginecológica.
La relación sexual es dolorosa en estos casos, se produce ardor o picor. Al vaginismo se le atribuyen causas físicas y también psicológicas como relaciones sexuales traumáticas, desapego hacia la pareja, partos traumáticos, crecer en familias muy apegadas a normas religiosas donde el sexo se percibe como pecado si el mismo deviene en placer etc.
En general la disfunción sexual femenina provoca el cierre total o parcial del suelo pélvico. En cuanto a las causas físicas para que se presenten estas disfunciones, solo el 10% de las mismas proceden de enfermedades como hemorroides, endometriosis, tumores pélvicos, inflamación pélvica, lesiones en la uretra, estenosis cervical, etc.
La anorgasmia o disminución o nula presencia de orgasmos, o la incapacidad para alcanzarlos o tenerlos al ritmo que la mujer consideraba normal ante la estimulación sexual, es otro trastorno sexual muy recurrente en las mujeres y que no amerita preocupación, ya que los orgasmos suelen variar sus intensidades con la edad de la mujer, sus cambios anímicos y hormonales, así como con la estimulación de la pareja.



Tratamientos
- Es necesario hablar con la pareja acerca de lo que se está experimentando, hacerlo parte en el problema puede ayudar a conseguir rápidas soluciones al mismo cuando las causas son de índole emocional.
- No se sienta culpable, ni presione a su pareja, solo conseguirá distanciarse y agravar el problema.
- Practicar ejercicios de contracción y dilatación del suelo pélvico.
- Acudir a consulta ginecológica para evaluar posibles causas físicas.
- Acudir al psicólogo si se es consciente que las causas de los problemas son de orden emocional.
- En caso de ser necesario utilizar dilatadores vaginales, utilizarlos.
- Evitar la rutina, la misma apaga poco a poco la relación.
- Practicar deportes y yoga como método para evitar el estrés.
- El miedo al sexo o el dolor después de un parto es normal, el mismo irá desapareciendo. Si no es así acudir al psicólogo.
Si el problema no se resuelva con terapia de pareja o terapia psicológica individual, el médico se encargará de recetar fármacos con presencia de dopamina y noradrenalina los cuales activarán neurotransmisores cerebrales que restauren el equilibrio en las funciones sexuales. Sin embargo, son medicamentos que cuentan con graves efectos secundarios, es por ello por lo que es preferible acudir en primer lugar al psicólogo.