miércoles, 21 de febrero de 2018

LA DIGNIDAD


La dignidad puede entenderse como un estado de conciencia en el que el valor por sí mismo, el autorrespeto y la autoestima permanecen en sano equilibrio.

La dignidad viene a ser la aliada de la autoestima, alertando a la persona sobre situaciones en las que algún otro desea tomar ventaja o aprovecharse de los sentimientos y las buenas acciones, en cualquier ámbito (sentimental, familiar, laboral, etc.)

Nada tiene que ver con egolatría, arrogancia ni orgullo, ya que de ser mal comprendida se estaría violando de igual forma la dignidad de los otros. Todas las personas valen por quienes son, nadie está por encima de nadie. Una persona es digna cuando respeta y a su vez exige el respeto que se merece.
A la vez la dignidad permite tomar conciencia de cada acción y comentario antes de efectuarlo y posiblemente lastimar a alguien.




Es tal vez uno de los valores humanos que más se pisotea en cualquier sociedad. Cuando vemos gobiernos que abusan de su poder, jefes que explotan a sus empleados, religiones que se aprovechan de la fe de los fieles para cometer abusos, y hasta falsos amigos que se valen de la confianza y buena voluntad del otro para tomar ventaja, estamos ante circunstancias donde se atenta contra la dignidad humana.


Características de la dignidad
1.- Nace de la persona: Ningún otro aparte de ti mismo(a) puede hacerte más digno o indigno. La dignidad debe nacer de cada uno, valorando las buenas cualidades que se poseen, defendiendo el valor propio y respetando el derecho que tienen los demás a mantener su propia dignidad.
2.- No parte de la culpa: Algunas familias poseen parámetros de valores y costumbres sumamente arraigadas, y cuando alguno de los miembros de la familia difiere de ellas, prefiere muchas veces acoplarse a las normas, aunque no le parezcan correctas, antes de defender sus derechos o de manifestar posturas de pensamiento distintos.
No sientas culpa, cada persona es diferente y si no expresas lo que sientes o te preocupa, y solo estás en actitud complaciente ante los demás, lograras socavar tu autoestima y tu dignidad.



3.- Los pensamientos crean realidades: Sean estos buenos o malos, cada pensamiento genera una realidad. Si sientes que en tu vida falta algo y no eres plenamente feliz, entonces es porque estás viviendo de acuerdo a lo que otros esperan de ti y no de acuerdo a lo que quieres.
Modifica tus hábitos, cambia la percepción que tengas de ti, recupera tu dignidad y empieza a conducir tu vida por nuevas sendas.

4.- Levanta tu voz: sin agresión hacía el otro, levanta la voz de tus ideas. Una vez empieces a exigir respeto e imponer límites ante lo que consideras puede dificultar la evolución de tu ser, comenzarás a notar como todo cambia.

La dignidad es como una bola de nieve que va creciendo a medida que la reconocemos. Eso sí, no debes olvidar que tus derechos tienen un límite, y este lo marcan los derechos de las demás personas en tu entorno. La voz de la conciencia te ayudará a decidir que es digno y que no lo es, que te afecta y que afecta a los otros.
Cree en ti, alcanza tus sueños, nunca es tarde para vivir a plenitud.