sábado, 3 de marzo de 2018

DEMASIADA CERCANÍA ACABA CON EL DESEO

Cuando son novios anhelan desesperadamente compartir cada instante, abrazarse y besarse furtivamente. Cada momento se disfruta intensamente y cualquier detalle por mínimo que sea aumenta la admiración y el amor por el otro. Además, cuando hay alguna discusión, cada uno toma su camino, y puede descargar su ira o su dolor placenteramente sobre su almohada sin que el otro lo sepa. 
Aunque no lo creas, el deseo, la admiración y el amor van de la mano. Y hacen que los amantes deseen estar cada vez más cerca uno del otro. Sin embargo, cuando la relación se formaliza, todo cambia.


Y contrario a lo que se piensa, la proximidad no necesariamente genera que la admiración crezca, o que se sienta más deseos de compartir íntimamente. Tampoco contribuye del todo a que los detalles hacia el otro fluyan a borbotones.

Este artículo tratará de explicar lo que ocurre cuando la pareja vive tan próxima una a la otra, que pueden llegar a sentir que se asfixian.


La cercanía ¡también mata el deseo!

Aclaremos esto: ¡no se trata de dejarse de amar, eso no se cuestiona! de hecho puede que se amen profundamente, y que se respeten profundamente.

Pero, cuando se formaliza una unión de pareja, la novedad desaparece, apareciendo la rutina. Así, el sexo se convierte en parte del día a día, algo casi obligatorio y rutinario. Poco a poco deja de ser tan placentero como cuando se conocieron.


¿Qué hacer al respecto?

Ante estas circunstancias para nada favorables a la relación, hay un remedio efectivo, despertar el Síndrome de Abstinencia con pequeñas dosis de lejanía de la pareja.

Toda relación requiere de un poco de espacio y descanso del otro para volver a valorarlo, y comprender las razones por las que te enamoraste de la persona con la que decidiste vivir. Podrás notar como el deseo reaparece, y cada encuentro íntimo se vuelve más intenso.



No tienes por qué acabar como amigo de tu pareja

Esos comentarios que a veces se suelen escuchar: “mi esposo y yo somos los mejores amigos”, “a fin de cuentas es bueno conversar bien porque a la larga es lo único que haremos”, “somos como compañeros de piso”, “ya parecemos hermanos” etc.

Cada uno de nosotros es responsable por su interés en la relación. Si algo no va tan bien como esperamos, tenemos la obligación de modificarlo a tiempo antes de poner en riesgo la vida conyugal. Recuerda que no se trata de un extraño(a) sino de la persona con la que decidiste compartir tu vida porque originalmente encontraste muchas cualidades compatibles con las tuyas. Apelar a la sorpresa, los mimos e incluso a las escapadas relámpago a un hotel o a un lugar apartado puede incrementar el deseo de formas inimaginables.

¡Vale la pena intentarlo! La comunicación es la clave de todo. No te conformes con tener a una persona a tu lado bajo el pretexto de “ya es mío”. Empieza a romper con viejos parámetros y disfrutarás de tu pareja tanto como antes.

No olvides dejarnos tus dudas y comentarios, ¡te responderemos!