miércoles, 14 de marzo de 2018

PEDIOFOBIA


Inmóviles, con pequeños ojos que parecen seguir tus movimientos, podrían cobrar vida cuando no estás mirando y hacer de las suyas. A esto le temen quienes padecen pediofobia, el miedo a las muñecas.
Como todas las fobias, esta se caracteriza por ser un miedo irracional, pero en este caso hacia las muñecas, incluyendo los maniquíes, sobre todo, aquellas con rasgos muy reales.
A pesar de su carácter ilógico, este terror puede tener como desencadenante alguna experiencia traumática en la niñez, y el miedo apareció por aprendizaje asociativo, o por un simple odio inexplicable que con el tiempo evolucionó.


Un contribuyente en el desarrollo de la pedifobia es el cine de terror, pues este se ha encargado de convertir estos objetos inanimados que recuerdan a la infancia, en diabólicos y siniestros. Solo basta con recordar películas como Chucky y Anabell para justificar un poco a quienes padecen este singular terror. Puede ser que ahora estés pensado que tienes esta fobia, por qué estas películas te asustan o por qué algunas muñecas te parecen espeluznantes, sin embargo, solo has hecho un recorrido por el Valle Inquietante.
Este término hace referencia al espacio ocupado por las cosas que se asemejan mucho a los seres humanos, pero se sabe que no lo son y por ende generan rechazo. Es decir, desagrada todo aquello que parece humano porque se hacen más evidentes las diferencias con lo verdaderamente humano y se considera algo extraño.
El temor a las muñecas, no era realmente algo que sucediera hasta el siglo XIX cuando se empezó a innovar en la producción de juguetes convirtiéndolas en productos más realistas.
El Valle Inquietante, fue una expresión acuñada por Masahiro Mori, un japonés experto en robótica que lo inventó para explicar que las personas rechazarán a un robot cuanto más real se vea. Es en lo que se sujetan todos los directores de cine de terror cuando deciden utilizar muñecos con facciones muy reales para atemorizar.
Sin embargo, no eres pediofóbico a menos que experimentes sudoración, tensión muscular, taquicardia, incomodidad, dificultad para respirar y ataques de pánico cuando estas en presencia de lo que te asusta. Cuando el trastorno se convierte en algo incapacitante que afecta la vida de la persona, impidiéndole que se desempeñe con normalidad, es tiempo de buscar asistencia psicológica.



Por lo general existen variados métodos para tratar a estos pacientes, como terapia, grupos de apoyo y técnicas para controlar la ansiedad, pero la más efectiva es la desensibilización sistemática.
Consiste en la exposición al estímulo que causa miedo, para que paulatinamente la persona lo afronte y llegue a superarlo. El proceso se puede iniciar mirando fotografías de muñecas o viendo películas sobre estas. Una vez controlado el temor en esta etapa, el paciente se expone al estímulo temido real.
Si el trastorno es muy grave, la terapia puede ir acompañada de fármacos para controlar la ansiedad, aunque nunca serán utilizados como único tratamiento para solucionar el problema.
Es importante tener presente que la pediofobia debe ser tratada para evitar su empeoramiento, ya que, si bien esta no parece letal, puede llegar a tomar el control de la vida de quien la padece.
Superar el temor es indispensable para evitar tener limitaciones que condicionen el desempeño de una persona. En Mi Psicólogo Barakaldo puedes encontrar a psicólogos especializados en trastornos fóbicos que pueden ayudarte. Ponte en contacto con nosotros en el 675 713 537.