jueves, 6 de septiembre de 2018

LA IMPORTANCIA DE LAS DUDAS EN TU VIDA

Las dudas sobre ti mismo a veces te otorgarán beneficios personales. Por paradójico que parezca cuando no confías por completo en aquello que sabes o que haces, puedes ser metódico y precavido, y esto te impulsará a trabajar con más ahínco, indagando cuáles son tus puntos débiles y cómo puedes mejorarlos.

Por otro lado, las inseguridades también te ayudan a estar más abierto a las ideas de otros, para así analizar en profundidad los cambios que puedes llevar a cabo y las opiniones que sin lugar a dudas debes desechar.

Comprende que hasta las personas expertas en un tema dudan de sí mismos, solo que esta energía la toman como una especie de combustible para conseguir avanzar con paso firme hacía un objetivo planteado.

La importancia de las dudas sobre sí mismo es que, a pesar de ser muy desagradables de experimentar, evitan que lleguemos a cometer errores. Por lo tanto, las dudas son emociones útiles que algunas personas experimentan más que otras.




-¿Cuál es la contrariedad sobre las dudas?

La duda en sí misma no es el problema, pero cuando no se puede dominar las consecuencias que proceden de ella como el terror, la sensación de ahogo, depresión o desconfianza a interactuar con otros, es cuando se habla de patrones de comportamiento problemáticos.

Si consigues evitar estos inconvenientes, lograrás erradicar los impactos negativos que te hacen sentir incertidumbre.

-Los rasgos de auto sabotaje por medio de las dudas

A continuación, te presentamos cinco patrones de comportamiento negativo de las personas que dudan de sí mismas:

1.- La gente insegura no comparte sus ideas

El miedo a ser criticados o incluso timados por otros, les impide demostrar sus habilidades porque desconfían de la importancia de sus propias ideas.

Preferirá dejarse llevar por lo que diga el líder del grupo, en lugar de intervenir con opiniones que redirijan la atención de todos sobre sí mismo.

2.- No saben preguntar sobre sus inquietudes

Tienden a darle tantas vueltas a un problema, que acaban enredándose en el mismo sin conseguir soluciones y les cuesta expresar preguntas claras para obtener respuestas que solucionen sus inquietudes.

¡Pregunta directamente, así ahorrará tiempo y dolores de cabeza innecesarios!

3.- Dudan de lo que los demás les dicen

Como poner en tela de juicio sus propias ideas. También creen que los demás desconfían de sus capacidades, así que preguntarán una y otra vez.

A pesar que la otra persona sea un experto en el área, el “temeroso” no confiará en las instrucciones recibidas porque sospechan que pueden fracasar.




4.- Piensan por otros

Piensan que, si ofrecen una disyuntiva distinta en una conversación, las demás personas se molestarán y lo segregarán debido a su actitud de sabelotodo. Por lo que prefieren pasar su vida en el anonimato.

5.- No superan sus errores del pasado

No superan los errores del pasado y, por ende, no consiguen avanzar tomando solo el aprendizaje y dejando de lado el error. El temor a fracasar nuevamente, les hace perder grandes y valiosas oportunidades en sus vidas.

Supe de un caso en el que el sujeto sufrió una enfermedad que afortunadamente consiguió superar con mucho esfuerzo, después de esto, en lugar de ahorrar su dinero para vivir armónicamente, prefirió guardar todo el capital en caso “de volver a enfermar”. Vivió con limitaciones, murió de un infarto a los 83 años de edad, no disfrutó de su vida por miedo a indisponerse y a la final sus ahorros fueron disfrutados por sus hijos. Vale decir que desde los 40 años no volvió a enfermar, por lo que perdió la mitad de su existencia aterrorizado con la idea de algo que jamás reapareció.

En conclusión, las dudas forman parte de la esencia humana. Aparecerán como un mecanismo que nos ayuda a prevenir problemas y a la vez actúa como un detonante que activa nuevas y mejores ideas.