sábado, 24 de noviembre de 2018

¿QUÉ TIENES PARA OFRECER?

¡Eres más de lo que las personas creen y esperan de ti! Y esto lo digo porque seguramente has conocido a una persona atractiva, pero te has limitado a acercarte porque te preguntas: ¿Qué tengo para ofrecerle?

Este es un problema bastante persistente en la mayoría de los seres humanos y afecta la autoconfianza.

Si eres de los que presenta una tendencia a menospreciar sus propias cualidades al compararse con alguien más, analiza cada uno de los siguientes puntos y descubrirás el valor que posees en tu interior:





1.- Tu mentalidad no debe orientarse al intercambio

Las relaciones humanas no deberían basarse únicamente en aquello que cada persona va a ganar o a perder. Cuando esto ocurre, hay una disociación entre lo que somos (o lo que cada individuo es) y el interés de lo que puedes obtener a cambio de tu amistad o por brindarte un favor.

Si solo piensas de esta manera, estás inmerso en una mentalidad tóxica y banal, que le restará el verdadero valor a tus cualidades y a las de las personas que pudieran llegar a ser significativas en tu vida.

No juzgues a otro por su apariencia, posición económica o inteligencia, ya que cada quien es especial a su manera. Por lo tanto, merece respeto y verdadera admiración.

2.- ¡Sé tú mismo!

Jamás des por hecho que debes mostrar algo interesante a cada persona que conoces para atraerla hacia ti.

Por más que consigas tus objetivos, tarde o temprano el otro descubrirá tus verdaderas intenciones y pueden surgir dos consecuencias bastante negativas en tu contra; por un lado, que se decepcione por completo y se aleje o que se aproveche de tu generosidad y acabes complaciendo caprichos para justificar la presencia del otro.

Y siendo muy honestos, ¡a nadie le gusta ser utilizados a cambio de un poco de atención, o amor!, ¿o sí? Resulta mucho más interesante quien se gana el afecto y respeto de otros porque se muestra tal cómo es con sus virtudes y defectos. ¡Así que mejor no forjes historias fantasiosas a su alrededor!




3.- No te compares

¡Cada quien es atractivo a su manera! Te sorprenderá encontrarte con matrimonios en los que, por ejemplo, la esposa es hermosa y el marido no es para nada agraciado físicamente, o al revés.

En resumen, cada quien posee “un algo”, que le hace lucir único ante otras personas, puede ser carisma, modales, humildad, inteligencia, poder, belleza, entre otras. Por ello, es inútil compararse con otros. Confía en ti, en tus atributos, sin pensar en lo que los demás poseen o en cómo lucen.

Piensa en que a veces las personas que aparentan ser grandiosas ante tus ojos, también anhelarían estar solo por un día en tu lugar para poder disfrutar de buena salud, amor de hogar, amigos sinceros, o del espíritu de aventura que tú posees.

Conclusión

De ahora en adelante detente cuando empiecen a rondar ideas de minusvalía emocional, física o económica respecto a otras personas.

Incluso las grandes personalidades de la política y del mundo del espectáculo han atravesado por esta etapa, solo para descubrir que les llevaba más tiempo sentirse mal consigo mismos, que salir de la zona de confort y afrontar con la frente en alto sus vidas sin pedir aprobación o pensar en lo que los demás tenían o esperaban de ellos.

¡Atrévete, hoy es tu momento!