sábado, 8 de febrero de 2020

¿HACERSE "SELFIES" CONSTANTEMENTE ES SEÑAL DE ALGÚN TRASTORNO?

En la época actual que vivimos, una tendencia se ha ido apoderando de la mayoría de la población. Es imposible abrir alguna de nuestras cuentas en redes sociales y no encontrarnos con la fotografía tipo “selfie” de alguno de nuestros contactos. Está a la orden del día.

Cada día son más las personas que a diario se hacen fotografías a sí mismas con la intención de compartirlas con sus diferentes contactos. Esto lo hacen con la finalidad de obtener la mayor cantidad posible de likes (“me gusta”). La proliferación de teléfonos inteligentes con cámaras cada vez de mejor resolución es responsable, en parte, de que este fenómeno se haya esparcido.

La toma indiscriminada de selfies ha calado tan hondo en la sociedad actual, que incluso los se ha transformado en un trastorno de índole psicológico. Algunos especialistas incluso se han atrevido a ponerle nombre: Selfitis. Sin embargo, no todos los que disfrutan haciéndose un selfie padecen de selfitis.




Este trastorno está reservado para aquellos quienes se hacen de manera descontrolada un número inimaginable de selfies al día, las estudian y valoran buscando algún posible defecto y, una vez que han seleccionado la más “perfecta”, la comparten en sus redes sociales. Una persona con este trastorno puede cargar más de 20 selfies al día en sus cuentas. Extremo… ¿no?

Quizás te parezca exagerado que una persona se haga tantas fotos de sí misma para compartirlo en sus redes, pero lamentamos decirte que es cierto, y que ocurre con mayor frecuencia de la que habrías de esperar.

En este sentido, cabe preguntarnos ¿por qué una persona en su sano juicio decide invertir tal cantidad de tiempo y esfuerzo en tomarse fotos de sí misma y compartirlas en las redes sociales? La respuesta de los psiquiatras y psicólogos a esta pregunta se fundamenta en la baja autoestima.

Si, contrario a lo que pueda parecer, las personas que incurren en este tipo de comportamiento poseen una baja autoestima, por lo que necesitan de la constante aprobación de los demás. Esa aprobación se evidencia en la cantidad de “me gusta” y comentarios que sus selfies obtienen. Si una fotografía no obtiene los resultados esperados, la persona puede llegar a sentir que no es aceptada por los demás. Esto podría desencadenar un cuadro de depresión y ansiedad generalizada.





Igualmente, esta conducta puede acarrear algunas consecuencias. Entre estas, una de las más significativas es que disminuye los niveles de atención y concentración de quien se hace el selfie. Esto se debe a que la persona está tan ocupada en capturar el momento perfecto que no presta atención al momento presente y a la actividad que está realizando.

Así mismo, la toma obsesiva de selfies puede llegar a crear ciertos conflictos de identidad, ya que la persona tiende a adoptar poses falsas que nada tienen que ver con su yo natural.

Por último, la obsesión por obtener una selfie perfecta también puede llegar a tener un desenlace fatal. Se han conocido casos de jóvenes que han perdido la vida en la búsqueda del selfie adecuado. Esto es porque deciden tomarse la foto en lugares arriesgados como por ejemplo una viga de construcción a miles de metros del suelo, con algún animal salvaje o bien cerca de algún precipicio. De todo esto resulta increíble cómo los problemas de baja autoestima pueden llevar a una persona a adoptar comportamientos tan excéntricos que incluso puedan poner en riesgo sus vidas.

Es por ello que, desde aquí, nuestra humilde recomendación es que, si sientes la inmensa e imperiosa necesidad de tomarte selfies varias veces al día y compartirlas en tus redes sociales, evalúes qué es lo que te ocurre. Hagas una introspección y analices de dónde parte esa necesidad y, si lo consideras oportuno, busques la ayuda especializada necesaria, antes de que la situación escape a tu control.  Puedes ponerte en contacto con psicólogos especializados en el 675 713 537.